El 12,7 por ciento de la población española practica pádel: qué significa y cómo se lee

Grupo diverso de adultos jugando al pádel en un club amateur bajo iluminación nocturna

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La cifra impresiona cada vez que la menciono en una conversación: más de seis millones de personas juegan al pádel regularmente en España. Uno de cada ocho habitantes. Ningún deporte de raqueta se le acerca. Y esta cifra no es una estimación del sector — viene del Barómetro del Pádel en España, elaborado con metodología rigurosa, que estima que el 12,7 por ciento de la población española practica este deporte con cierta asiduidad.

Entender esta cifra, de dónde viene y qué significa realmente es relevante para cualquier apostador que quiera situar el pádel dentro del ecosistema deportivo español. No estamos hablando de un deporte de nicho: estamos hablando de una práctica masiva comparable al fútbol amateur en dimensión social.

Origen del dato del Barómetro

El Barómetro del Pádel en España es un estudio que recoge periódicamente datos sobre la práctica del deporte en el país. Su metodología combina encuestas poblacionales con datos administrativos aportados por federaciones y clubes. La cifra del 12,7 por ciento corresponde a la edición más reciente del barómetro y representa a los practicantes habituales — no a quienes han jugado una vez, sino a quienes mantienen el pádel como actividad recurrente.

Sobre una población española de aproximadamente 48 millones de habitantes, el 12,7 por ciento equivale a 6 millones largos de practicantes. La cifra ha crecido de forma sostenida durante los últimos años. Hace una década los barómetros situaban el porcentaje en torno al 6 o 7 por ciento; hoy se ha duplicado. La evolución marca al pádel como el deporte que más ha crecido en tasa de práctica dentro del panorama deportivo español en la última década.

El dato del 12,7 incluye a practicantes de todo tipo — federados y no federados, amateur esporádico y amateur competitivo, hombres y mujeres, todas las edades. Es la base social más amplia posible del deporte. De ese total, una fracción relevante — pero minoritaria — está federada. En concreto, el crecimiento explosivo de licencias explica una parte del fenómeno: en 2000 había 6.137 licencias FEP y en 2023 ya superaban las 100.000, lo que representa un crecimiento acumulado superior al 131 por ciento y una aceleración particularmente intensa desde 2015 en adelante.

José Pérez, presidente de la Federación Andaluza de Pádel, destacó en comunicados oficiales que Andalucía superó las 10.000 licencias activas en 2025, calificando el dato como reflejo de un crecimiento real, sostenido y visible en el día a día de los clubes. Ese crecimiento regional se replica en otras comunidades con matices y confirma que la tendencia general es robusta y no estacional.

Federados y no federados

La diferencia entre practicante federado y no federado es relevante para entender quién puede generar demanda de apuestas. El practicante federado paga una cuota anual a la federación — directamente o a través de un club — y esto le da acceso a torneos oficiales, sistema de ranking, seguro deportivo y otros servicios. El no federado juega por placer, alquila pista en clubes abiertos al público o tiene acceso a pistas comunitarias, pero no compite en torneos oficiales.

La proporción entre federados y no federados en España está aproximadamente en 1 a 55 — es decir, por cada federado hay unos 55 practicantes no federados. De los 6 millones estimados de practicantes, aproximadamente 109.000 están federados según las cifras de la FEP para 2024. Esto sitúa al pádel como un deporte con masa no federada muy superior a la federada — algo típico de los deportes populares accesibles como el fútbol o la natación.

Los federados tienden a ser practicantes más comprometidos con la dimensión competitiva del deporte. Siguen el circuito profesional con más atención, conocen a los jugadores top, entienden los formatos de torneo. Son, estadísticamente, el perfil más proclive a interesarse por las apuestas de pádel — no por una correlación causal sino por una afinidad temática: quien se toma el pádel lo suficientemente en serio como para federarse, se toma también en serio el seguimiento del producto profesional.

Los no federados son un grupo mucho más heterogéneo. Incluye desde el jugador recreativo que juega dos veces al mes con amigos hasta el jugador semi-habitual que disputa ligas internas de clubes sin necesidad de federarse. Su interés por el Premier Padel y por las apuestas varía mucho, pero en términos absolutos representan la parte mayoritaria del mercado potencial.

Para el apostador la lectura útil es simple: la base social del pádel en España es amplísima, mayoritariamente informal y con un núcleo competitivo concentrado en la parte federada. La demanda de apuestas crece más rápido donde el segmento federado es más denso — Madrid, Cataluña, Andalucía, Comunidad Valenciana — pero el techo potencial del mercado sigue siendo muy superior al actual consumo de apuestas.

Del jugador amateur al apostador

El paso del jugador amateur al apostador recreativo sigue un patrón reconocible y que merece explicarse. El aficionado que empieza a jugar al pádel desarrolla en los primeros meses un conocimiento básico del deporte — reglas, táctica, jugadores profesionales más conocidos. A medida que la práctica se consolida, aumenta el seguimiento televisivo del circuito, especialmente de los torneos que se disputan en España.

El paso siguiente — para una fracción del público, no para todos — es el interés por las apuestas como extensión del seguimiento. El motor suele ser doble: la curiosidad técnica por entender mejor cómo se valora un partido y la dimensión social de la apuesta compartida con amigos que también siguen el deporte. En este perfil el apostador recreativo de pádel gasta cantidades modestas — decenas de euros al año en la mayoría de casos — y apuesta fundamentalmente en torneos de perfil mediático alto.

El salto al apostador serio es minoritario dentro del minoritario. Muy pocos practicantes de pádel terminan operando el mercado de apuestas con criterio profesional. El segmento existe — y es el que suele seguir artículos como este — pero en términos de porcentaje sobre la base de practicantes es pequeño. La mayoría del dinero del mercado viene de apostadores recreativos repartidos en volumen alto, no de profesionales repartidos en pocos.

Una observación relevante: los patrones de gasto del apostador de pádel español siguen la curva general del perfil del apostador online. El gasto neto medio anual de la población jugadora online alcanzó 706 euros en 2024 — 740 para hombres y 538 para mujeres — y el apostador de pádel se sitúa probablemente en la media o ligeramente por encima, ya que el pádel atrae a un perfil con mayor conocimiento del producto y por tanto con más recurrencia de apuestas.

Para el apostador que quiere situarse dentro del ecosistema y entender cómo encaja su actividad en el marco más amplio del juego online y deportivo, te recomiendo la guía de apuestas deportivas de pádel de Parellapa donde está disponible el contexto de referencia.

¿Cuántos practicantes de pádel hay en España actualmente?
Aproximadamente 6 millones según las estimaciones del Barómetro del Pádel en España, que sitúa la práctica en el 12,7 por ciento de la población. La cifra incluye practicantes habituales — no quienes han jugado de forma aislada — y ha crecido de forma sostenida en la última década, prácticamente duplicando el porcentaje registrado hace diez años.
¿Qué porcentaje de practicantes están federados?
Aproximadamente el 1,8 por ciento de los practicantes, lo que equivale a más de 109.000 licencias federativas activas según los datos de la FEP para 2024. La gran mayoría de los jugadores españoles de pádel son amateurs no federados, que juegan en clubes abiertos sin participar en torneos oficiales de la federación.